El tiempo de curar la herida

02.03.2022

Ante los desafíos que nos ofrecen los signos de muerte de la actual civilización... El Espíritu de Dios nos invita a vivir...

El tiempo de curar la herida

El pasado martes, 1 de marzo, se inició el Ciclo de Cuaresma en el Centro Suárez compuesto por tres conferencias cuyo objetivo es ayudar a disponer la mente y el corazón para vivir con hondura este tiempo de gracia.

Mariola López Villanueva, religiosa del Sagrado Corazón, fue la encargada de ofrecer las primeras pistas para la reflexión.

Inició su comunicación trayendo a la memoria el pueblo de Ucrania. Vivimos tiempos de aflicción por la guerra, no obstante, son tiempos extraordinarios porque Dios pasa en medio de nuestra vulnerabilidad.

En el contexto del Año Ignaciano se preguntaba: ¿es normal celebrar una herida? Se contestaba de esta manera: de la herida sufrida por Ignacio en Pamplona surgió mucha luz... a través de la grieta de su cuerpo y su interior Dios entró en su vida. Para nosotros hoy, señaló, es importante ver el hilo de la madeja de nuestra vida y preguntarnos de dónde venimos y a dónde vamos para volver a Él.

En tiempos tan precipitados, la Cuaresma nos invita a parar y acoger las propuestas curativas que nos ofrece Dios. Es un tiempo para ver, sentir y gustar el paso de Dios y dejarnos reajustar por Él.

La reflexión la centró en tres puntos:

Jesús médico: Un Dios que sana de balde, que es médico y medicina a la vez, que sana con la voz y el contacto y que hace del tiempo sagrado un tiempo de curación.

Los cuidados del amor: en el que se nos convoca a gestar espacios "bendicientes", vínculos de amparo, a salir de nuestro espacio para hacer espacio a los otros y a abrir boquetes en el techo para que todas y todos puedan entrar al espacio de la curación. Esos boquetes deben estar especialmente dedicados a las mujeres en la Iglesia, para ser tenidas en cuenta como es debido.

Compañeros de esperanza en tiempos de fragilidad: es este apartado hizo un sentido homenaje al jesuita Toni Catalá de quien, con emoción dijo, que se dejaba abrazar en su fragilidad, sin esconder nada y, desde esa fragilidad, era una presencia viva de la esperanza.

Os compartimos el audio y el vídeo de la canción "La herida" con el que se puso el punto final a la primera sesión del Ciclo de Cuaresma.